Una parte de un desarrollo espiritual permanente es el compartir y ayudar a todos los que quieran empezar a aprender algo nuevo, abrir un poco más los ojos respecto a la decadencia cultural existente, además de obtener las herramientas suficientes para entender un nuevo lenguaje:la literatura, el cine y la música.
El maestro Kurosawa presenta una película compuesta de ocho cortometrajes de veinte minutos cada uno. Son ensoñaciones dispersas, sin unidad temática, pero engarzadas recíprocamente en deseos, angustias y añoranzas.
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